Hay un milagro llamado amistad. Tú no sabes cómo ocurrió, o cuándo empezó, pero sabes la alegría que te trae, y percibes que la amistad es uno de los dones más preciosos que Dios nos concedió.
Los amigos son realmente joyas preciosas. Nos hacen sonreír y nos animan para el éxito. Están siempre a nuestro lado para oírnos y elogiarnos. Tienen siempre el corazón abierto para recibirnos.
¡Tu amistad es preciosa para mí!











